Carmesina... con una mirada diferente

No hace mucho, los autores de "Los Colores Olvidados" estuvieron firmando ejemplares en Barcelona. Y allí, Carla, que con 8 años es una de nuestras lectoras más jóvenes, viendo como David, uno de los ilustradores del libro, dibujaba Carmesinas en cada dedicatoria, se sentó a su lado y decidió que David también se merecía tener su propia dedicatoria. Así que dibujó su propia versión de Carmesina y se la regaló.

David no pudo resistirse y decidió colorear el fantástico regalo de Carla y éste fue el resultado. ¡Gracias Carla, eres toda una artista!!



The bluesman

Riley es uno de esos relatos que gusta de manera especial a los que les apasiona la música. Supongo que la relación de cariño y amistad entre el niño y la guitarra surte ese efecto.

Este Gato negro que os habla sabe a ciencia cierta que a la autora le gustó especialmente escribir este relato porque supuso hacer un viaje hacia otro tiempo y otro lugar y eso siempre es un reto: investigar un poco la época, leer sobre la sociedad de aquel momento, crear algún que otro personaje outsider, buscar el mayor verismo posible dentro de la ficción, etc.



La imagen que inspiró este relato sobre la amistad es un diseño de una camiseta que no llegó a ver la luz. La imagen de un hombre ya entrado en años tocando su guitarra. Aquella imagen tan evocadora tenía que tener su propia historia, así que ¿por qué no contar la historia de ese hombre desde el principio? ¿Por qué no humanizar a un objeto inerte como una guitarra? Es más, ¿por qué no inventarnos una historia sobre un personaje real?



Y así nació esta historia de amistad, al estilo de las road-movies, inspirándonos en B.B. King y su guitarra Lucille. Eso sí, aquí hago un inciso, la historia que relata este cuento sobre el niño Riley es totalmente inventada. Puede que la realidad no fuera tan distinta, pero lo único seguro de este relato es la existencia de Lucille -y sus sucesoras- y el cariño que B.B. King siempre ha demostrado por su adorada compañera. Lo demás, todo ha sido producto de la imaginación.

Todo esto para recordarnos la capacidad de superación del ser humano, a pesar de determinadas situaciones, y sobre todo, el valor de la amistad entendida como algo que suma, que complementa, que apoya en los buenos y malos momentos y que nunca, nunca limita o es egoista.



Por cierto, aquí tenéis la reinterpretación que hizo Carmesina de la portada del álbum de B.B. King “Take it Home”, que aparece en el Diario de apuntes de Carmesina. En realidad, obra y gracia de nuestro ilustrador David Garcia.

Esta entrada se la dedicamos, Gato negro y el equipo del libro, de manera especial a Víctor Gracia, por ser uno de sus cuentos favoritos.

El equilibrio de los amores locos

Lo he de reconocer, sigo tierno y enamoradizo. Debe ser la primavera y, por eso, últimamente hablo sobre cuentos que hablan de amor en sus múltiples formas.

Amour Fou es una historia romántica entre dos personajes tildados de locos y bohemios: Mila, una funambulista –aunque el RAE no acepte funambulista y, por eso, en el relato aparece equilibrista, para mí siempre será la funambulista- y Darío, ese buscador infatigable.


Pero Amour Fou es más que una historia de amor, es una historia de búsqueda para alcanzar aquello que uno desea, como ya mostraba la camiseta Equilibrio. En algunas ocasiones, esa búsqueda representa una cuerda floja donde es difícil conseguir el equilibrio entre lo que nos dicta el corazón y lo que nos hace pensar la razón. Y eso es lo que han querido mostrar en esta historia, la búsqueda que todos tenemos en un momento u otro de la vida.

Así que como vosotros gustéis: os podéis quedar con la historia de amor loco en la nocturna París o, bien, podéis subiros a la cuerda floja con Darío y Mila para descubrir como andáis de equilibrio vital.


Para finalizar la entrada, sin ser melosos, démosle una nota dulce –aunque a mí como felino el dulce no me guste especialmente. En el diario de Carmesina aparece una receta de un Gâteau au chocolat (pastel de chocolate). Si alguien ha pensado en hacerlo, no lo dudéis, es realmente fácil de cocinar y riquísimo de comer. Por cierto, una receta familiar de Loli y Dori, tía y prima respectivamente de la autora, directamente procedente de París.

Gato negro promete más raciones de amor...

Más amor, más humor

Aquí el Gato negro de la Buena Suerte regresa por estos lares del ciberespacio porque teníamos muy abandonado este blog. Hoy le toca el turno a otro de los relatos: Hazme el humor. Ese juego de palabras, ese guiño visual que tanto ha gustado.



Este relato también se inspira en una camiseta de la colección Play Attitude y la primera vez que tuvimos que explicar una historia sobre esta camiseta fue en la etiqueta-punto de libro que acompaña cada prenda. Aquí os dejo el primer relato, origen del cuento que aparece en Los colores olvidados. Como veréis cuenta el inicio de la historia entre Ella y Él. Espero que los disfrutéis, pero sobre todo que compartáis el mensaje de la camiseta y el relato: más humor, más amor.




"Cada día desde su silencio de mimo le observaba caminando por delante de ella. Nada más verlo, las ganas le alteraban y aumentaban. El problema es que ella era mimo y él el chico más guapo. Ella se preguntaba cómo se fijaría en aquella chica escondida tras la máscara blanca. Lo que ella no intuía es que aquel muchacho también ardía por sentirse vivo. Y así pasaban los días, ella deseando y él ignorando. Pero algo debía cambiar. Así que aquella mañana en que él se detuvo a mirarla, la mimo decidió seguir sus impulsos, abandonar la tristeza y ofrecerle su sonrisa más pícara. Sólo fue suficiente aquel gesto para que el chico despertara y empezara a sentirse vivo. Entre risas, ella liberó sus sueños y él sintió arder sus deseos. Y es que la mayoría de las veces, hacer el humor es la solución para derrocar al pudor y, de paso, practicar el amor."


Divertimento


Una entrada diferente. Esta ilustración no aparece en el libro. Es por pura diversión.

Que tiemble Uma, Carmesina es capaz de convertir el cine negro en cine multicolor!!

Chew Wang Vol.2

El relato de Chew Wang fue una excelente oportunidad para disfrutar incluyendo algunas referencias del cine y la cultura oriental. La verdad es que muchas ideas preliminares se quedaron en el tintero, la gracia de incluir homenajes es que pasen inadvertidos y no desvirtúen la ilustración original.

La primera es la espada del guerrero Chew Wang. Los más observadores se habrán fijado que es idéntica a la katana de la Novia (Uma Thurman) creada por Hattori Hanzō (Sonny Chiba) en la película Kill Bill de Quentin Tarantino.

Otra referencia es el aspecto del viejo maestro de Chew Wang, que está inspirado en el sacerdote taoista guerrero Pai Mei, que aparecía en la película HUNG HSI-KUAN (Executioners from Shaolin) de 1976 interpretado por el actor experto en artes marciales Gordon Liu. Personaje que también aparecía en la película de Tarantino Kill Bill (así pues el maestro del cuento es un homenaje de un homenaje…) Eso sí, solo está inspirado en su aspecto físico, nuestra versión es mucho más amable, sobre todo en el carácter.

De la crisis nació Chew Wang

El cuento de Chew Wang, la leyendo del guerrero que sintió miedo tiene un largo recorrido. El origen está en un ideograma chino, que sirvió para inspirar una de las camisetas de la colección y fue uno de los primeros puntos de libro-cuento que se hicieron. Ese primer punto de libro-cuento ya hablaba de un guerrero que sintió miedo, pero el relato era breve, brevísimo, apenas ocupaba 8 líneas.


Pero estaba claro que allí había la simiente para un relato más largo y que éste debía formar parte de Los colores olvidados porque hablaba de algo muy real, muy universal como es el miedo. Y porque además nos daba juego para mostrar otro espacio, otro tiempo visualmente muy atractivo para los ilustradores.

Narrativamente, en este cuento se ha buscado un estilo minimalista en el lenguaje, sin grandes florituras, de frases cortas, tomando como referencia los haikus y parte de la literatura china o japonesa tradicional de lenguaje y significados sencillos –que no simples. Y esto lo podemos apreciar en todo el relato, pero claramente en las palabras del anciano o en la sentencia zen con la que finaliza el cuento.




Lo interesante del relato es que nos muestra un país de Oriente, sin especificar, pero que nuestra imaginación puede asociar a China, Japón, etc. Aparece el famoso dragón Shenlong que algunos niños y no tan niños conoceréis como el dragón de la famosa serie de manga Dragon Ball. Juro y perjuro que ha sido pura casualidad porque yo no era seguidora de la serie. El caso es que, según la mitología china y japonesa, era un dragón encargado de controlar la lluvia y el viento… Bueno, quién haya leído el cuento ya lo sabrá.


El nombre de Chew Wang también tiene un significado muy especial. No está escogido al azar, pues tal vez hubiéramos elegido uno que tuviera más ritmo y no sonara tanto a gominola o chicle. Pero buscando un nombre para nuestro guerrero me topé con varias siglas y creí que Chew (significa fuerte como una montaña) es ideal para la imagen mental que tenía de nuestro guerrero y, al mismo tiempo, quería que a pesar de sus circunstancias nunca le abandonara la esperanza, por eso, su segunda sigla es Wang (deseoso de esperanza).

También hay algún guiño cinéfilo a la película de Kim Ki-Duk titulada Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera (2003), film que precisamente habla del aprendizaje a través de las diferentes etapas de la vida y de los cambios que estas conllevan, como le sucede a nuestro protagonista que vive su propio desarrollo para ser un gran maestro.

Y aquí lo dejo… Seguramente, David, el ilustrador del relato os querrá seguir contando anécdotas de este cuento…